En el panel derecho del tríptico que Hieronymus Bosch pintó entre 1490 y 1510 aproximadamente, hay una figura humana condenada al infierno con notas musicales tatuadas en las nalgas. En 2014, una estudiante de música de la Universidad Okahoma Christian transcribió esas notas a pentagrama moderno. El tema resultante dura poco más de un minuto y fue publicado en línea. Millones de personas lo escucharon. La pieza se llama informalmente the 600-year-old butt song from hell. El Bosco murió en 1516 sin dejar ninguna explicación sobre su obra.
El jardín de las delicias es el cuadro más visitado del Museo del Prado, en Madrid, donde se conserva desde que Felipe II lo adquirió para El Escorial en 1591. Mide en total 220 centímetros de alto por 389 de ancho, distribuidos en tres paneles de madera de roble. Lo que significa, quién lo encargó y con qué propósito son preguntas que la historia del arte lleva más de cinco siglos sin cerrar.
Qué muestra cada panel
El tríptico se lee de izquierda a derecha. El panel izquierdo muestra el Paraíso antes de la Caída: Dios presenta a Eva a Adán en un jardín con animales extraordinarios: una jirafa, un unicornio, criaturas híbridas que no existen en ningún bestiario conocido. El panel central, el más grande y el que da nombre a la obra, presenta una multitud de figuras humanas desnudas entre frutas gigantes, pájaros sobredimensionados y arquitecturas esféricas, en lo que parece una orgía de placeres. El panel derecho es el infierno: oscuro, violento, lleno de figuras torturadas por instrumentos musicales, edificios en llamas y demonios con apariencia de insectos.
Cuando el tríptico se cierra, las puertas exteriores muestran el mundo en grisalla —sin color— en el momento de la creación, antes de que aparezca la vida. Los paneles interiores se abrían presumiblemente en festividades o eventos de importancia. En posición cerrada, el conjunto tiene la apariencia de una esfera transparente que flota en la oscuridad.
Quién lo encargó y por qué nadie lo sabe
El primer registro documental confiable del cuadro data de 1517, cuando Antonio de Beatis vio el tríptico en el palacio de Enrique III de Nassau, en Bruselas, y lo describió en su diario. Eso es un año después de la muerte de Bosch. No hay ningún contrato, carta ni documento que identifique al comitente original.
La ausencia de fuente hace que cada interpretación compita sin árbitro. Las principales teorías académicas son cuatro:
La advertencia moral. El panel central muestra los placeres terrenales que conducen inevitablemente al infierno del panel derecho. La obra sería una denuncia del pecado, en la tradición del contemptus mundi medieval. Esta interpretación fue predominante durante siglos.
La utopía edénica. Algunos historiadores del siglo XX, como Wilhelm Fraenger en 1947, propusieron que el panel central no retrata el pecado sino un paraíso anterior a la culpa, el mundo tal como habría sido si Adán y Eva no hubieran desobedecido. Fraenger argumentó que la obra fue encargada por la secta gnóstica de los Adamitas, que practicaban la desnudez ritual. La teoría fue ampliamente rechazada pero nunca del todo descartada.
El simbolismo alquímico. Las frutas, los líquidos y las esferas se han interpretado como referencias a procesos alquímicos de transformación. Las figuras entrarían y saldrían de estructuras esféricas como en un proceso de destilación espiritual. Esta lectura requiere asumir que Bosch tenía conocimientos técnicos de alquimia, lo que no está documentado.
El sueño sin sistema. Una línea de interpretación más reciente propone que no hay un programa iconográfico coherente, y que la obra funciona como un acumulado de imágenes del imaginario popular flamenco del siglo XV: proverbios ilustrados, carnavales, bestiarios, teatro callejero. Bosch habría sido un compilador extraordinariamente dotado, no un teólogo ni un iniciado.
Lo que sí se sabe sobre Bosch
Hieronymus Bosch nació en 's-Hertogenbosch, Países Bajos, alrededor de 1450. Su apellido real era Van Aken; adoptó el nombre de su ciudad natal como seudónimo. Fue miembro de la Cofradía de Nuestra Señora, una organización religiosa ortodoxa sin relación conocida con ninguna herejía. Pintó principalmente temas religiosos: el Juicio Final, las tentaciones de san Antonio, la adoración de los Reyes Magos. El jardín de las delicias es extraordinario dentro de su propia obra.
No se conservan cartas ni declaraciones de Bosch sobre ninguno de sus cuadros. Tampoco hay registros de que ningún contemporáneo le preguntara. El cuadro se vendió, se copió, se admiró y se discutió sin que nadie que lo conociera en vida dejara escrito qué significaba.
Felipe II mandó trasladar el tríptico al Monasterio de El Escorial en 1593. Un visitante de la época registró que el rey lo contemplaba en silencio durante largos períodos. No dejó constancia de lo que pensaba que veía.
El Museo del Prado adquirió el cuadro en 1939. Desde entonces es la pieza más fotografiada de la colección. La partitura de las nalgas, cinco siglos después, sigue sonando.
Imagen: El jardín de las delicias, Hieronymus Bosch, ca. 1490–1510. Óleo sobre tabla de roble, 220 × 389 cm. Museo del Prado, Madrid. Dominio público (Wikimedia Commons).
Fuente original: Museo del Prado — El jardín de las delicias
