En 1958, el pintor rosarino Antonio Berni creó un personaje que no existía: un niño de la periferia de Buenos Aires al que llamó Juanito Laguna. No tenía nombre de familia, no vivía en ningún barrio preciso, no tenía padres con nombre. Pero vivía en una villa miseria, y eso era suficiente para que el espectador entendiera todo lo demás. Lo que no esperaba nadie fue que Berni construyera a Juanito literalmente con los materiales que se encuentran en las villas: chapas viejas, cartón comprimido, alambres, latas de conserva, trapos y madera descartada.
Esa elección técnica no fue estética. Era la razón de ser de las obras.
El artista y sus dos vidas
Antonio Berni nació en Rosario en 1905. Estudió pintura en Buenos Aires y en 1925, con veinte años, viajó a Europa con una beca del gobierno provincial de Santa Fe. En España y luego en París, estudió con el pintor Othon Friesz y tomó contacto con el Surrealismo: conoció a André Breton y se relacionó con artistas del movimiento. Regresó a Argentina en 1931, durante la Gran Depresión, cuando el mundo ya era otro.
Lo que Berni encontró al volver no encajaba con la liberación onírica que el Surrealismo predicaba. El fraude electoral, la pobreza rural y la conflictividad social argentina de los años 30 lo llevaron en otra dirección: el Nuevo Realismo, un movimiento que él mismo encabezó junto a Juan Carlos Castagnino y otros pintores argentinos, orientado a denunciar las condiciones materiales de vida de la clase trabajadora. El Surrealismo quedó como método; el realismo social, como destino.
Por qué usó materiales de descarte
La serie de Juanito Laguna comenzó como un conjunto de pinturas. Berni lo representaba jugando en un basural, bañándose en el río Reconquista, yendo al colegio, viendo el skyline de Buenos Aires desde la orilla de una villa. Pronto la pintura sola le resultó insuficiente. Si el personaje vivía entre objetos desechados por la sociedad industrial, las obras tenían que estar hechas de esos mismos objetos.
Berni desarrolló lo que él llamó "xilocollage": una combinación de xilografía (impresión sobre madera) y collage con materiales encontrados. Las superficies de las obras incorporan latas aplastadas, pedazos de arpillera, fragmentos de botellas, tapas de metal, cables eléctricos y restos de cartón. El resultado es una arqueología de la pobreza, no su representación.
Cada material tiene una historia antes de llegar a la obra. Eso convierte a Juanito en algo más que una figura pintada: es la suma de todos los objetos que alguien descartó antes de que Berni los encontrara.
La Bienal de Venecia de 1962
En la Bienal de Venecia de 1962, Berni presentó obras de la serie Juanito Laguna y de la segunda serie que desarrollaba en paralelo: Ramona Montiel, una joven trabajadora que, empujada por las circunstancias, termina como prostituta. Las dos series eran complementarias: Juanito representaba la infancia en la pobreza; Ramona, el destino posible de esa infancia.
El jurado otorgó a Berni el Gran Premio en Grabado y Arte Gráfico, la distinción más alta de la Bienal en esa categoría. Fue el reconocimiento internacional más importante de su carrera. En ese momento, Berni tenía 57 años y llevaba casi tres décadas produciendo una obra sistemáticamente ignorada por las corrientes dominantes del arte internacional, que en los años 60 miraban hacia el Expresionismo Abstracto y el Pop Art de Nueva York.
El contexto histórico de Juanito
La Argentina de los años 50 y 60 vivía una migración interna masiva: cientos de miles de trabajadores rurales llegaban a Buenos Aires y al Gran Buenos Aires en busca de empleo industrial. Las villas miseria crecieron junto con las fábricas. La villa no era marginal para la economía argentina: era su otra cara.
Juanito Laguna era un niño que existía en miles de versiones reales en la zona de Dock Sud, La Matanza, Avellaneda y los bordes del Riachuelo. Berni lo fotografiaba antes de pintarlo: recorría las villas, tomaba fotos de pibes reales, los combinaba en un personaje compuesto. El proceso era documental antes de ser artístico.
Dónde está hoy la obra de Berni
Berni murió en Buenos Aires en 1981, a los 75 años. Su obra está distribuida en los principales museos del país: el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) y el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino de Rosario. Fuera de Argentina, sus obras integran las colecciones del Museo Reina Sofía en Madrid y museos de Estados Unidos, Brasil e Italia.
En el mercado del arte, sus grandes xilocolajes alcanzan valores que superan el millón de dólares. Para el mercado internacional, Berni es el artista argentino más reconocido del siglo XX.
Para la historia del arte, Juanito Laguna es algo más específico: la demostración de que los materiales de una obra pueden ser, en sí mismos, el argumento.
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Imagen: Obra de Antonio Berni. Wikimedia Commons.
Fuente original: Encyclopaedia Britannica — Antonio Berni
