La tendencia de "Papa Francisco" en X no fue solamente una efemeride religiosa. Fue otra escena argentina: un pais que puede convertir un duelo en discusion politica, una misa en identidad nacional y una plaza en pista de baile. AP registro en Buenos Aires una rave homenaje encabezada por el sacerdote portugues y DJ Guilherme Peixoto, en Plaza de Mayo, al cumplirse un ano de la muerte de Jorge Bergoglio. La imagen es tan improbable que parece escrita para este sitio: techno, sotana, pantallas gigantes y una multitud que no sabe del todo si esta recordando, rezando o participando de una performance urbana.
Francisco sigue funcionando en la Argentina como una figura que nadie logra guardar en una sola caja. Para algunos fue el papa propio, el vecino global que salio de Flores y termino hablando desde Roma. Para otros, una figura incomoda, demasiado politica, demasiado argentina, demasiado atravesada por las peleas que aca nunca descansan. En X, eso aparece amplificado: un nombre religioso se vuelve etiqueta de memoria, reproche, orgullo, ironia, nostalgia y batalla de archivo.
Lo interesante no es que se lo recuerde. Lo interesante es la forma. Una rave en Plaza de Mayo no se parece al homenaje solemne que uno esperaria del Vaticano. Se parece mas a Buenos Aires: mezcla de liturgia y ruido, de fe y puesta en escena, de plaza historica y cultura pop. Ese cruce dice algo sobre el modo en que el siglo XXI procesa a sus santos laicos, sus lideres espirituales y sus muertos famosos: ya no alcanza con una corona de flores; hace falta un evento, un video, una circulacion compartible.
La plaza tambien pesa. Plaza de Mayo no es un lugar neutral. Cada cuerpo que se junta ahi queda inevitablemente pegado a una genealogia de reclamos, celebraciones, madres, presidentes, multitudes y television. Que Francisco vuelva simbolicamente a ese espacio mediante musica electronica confirma que la memoria argentina no se conserva en vitrinas, sino en usos sucesivos. La misma baldosa puede sostener una marcha, una vigilia, una protesta y un set de DJ.
En la impronta de Un Mundo Loco, la escena tiene una belleza torcida: un cura DJ homenajeando a un papa argentino en el corazon politico del pais, mientras X convierte el nombre del pontifice en tendencia. Es una postal perfecta de nuestra epoca: lo sagrado ya no baja intacto desde arriba, circula remixado, iluminado por pantallas y discutido en tiempo real.
Francisco fue muchas cosas. Papa, jesuita, argentino global, simbolo de austeridad, figura disputada. Pero su persistencia como tendencia muestra algo mas: hay nombres que siguen ordenando conversaciones despues de la muerte porque no fueron solo biografias, fueron superficies donde una sociedad proyecto sus contradicciones. La Argentina discute a Bergoglio porque todavia discute que espera de sus propios raros exportados al mundo.
Imagen: archivo arquitectonico de Buenos Aires usado como referencia urbana local.
Fuente original: AP News