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Hell Creek, el cementerio fósil donde el T. rex todavía no termina de contar su época

Hell Creek, el cementerio fósil donde el T. rex todavía no termina de contar su época

En 1902, el paleontólogo Barnum Brown excavó en colinas de Montana y encontró algo que no debería haber sobrevivido: los huesos de un animal que tenía tres años muerto cuando el mundo cambió para siempre. Esos fragmentos le dieron nombre al Tyrannosaurus rex en 1905 y convirtieron la Formación Hell Creek en el sitio paleontológico más importante de América del Norte.

Hell Creek no es un solo lugar sino una franja geológica que atraviesa Montana, las Dakotas y Wyoming. Sus rocas tienen entre 66 y 68 millones de años y representan el último período del Cretácico superior, los últimos tres millones de años antes del impacto del asteroide que terminó con los dinosaurios no aviares. Es, literalmente, el archivo del final.

Quarry de fósiles de dinosaurio, representativo de los yacimientos del Cretácico tardío en América del Norte.

¿Qué se encontró en Hell Creek?

La lista de descubrimientos es extraordinaria. Los cinco hallazgos más significativos según los paleontólogos incluyen:

Tyrannosaurus rex: Hell Creek produjo más esqueletos de T. rex que cualquier otro sitio en el mundo. El más completo y conocido es "Sue", descubierto en 1990 en Dakota del Sur por Sue Hendrickson. Con un 90% de los huesos presentes, Sue fue durante años el T. rex más completo conocido. Se vendió en subasta en 1997 por 8,36 millones de dólares al Museo Field de Chicago.

Triceratops: Hell Creek tiene tantos Triceratops que en algunos momentos los paleontólogos consideraron que podrían representar dos especies distintas. Un debate largo y detallado sobre si Torosaurus — un ceratópsido con escudo diferente — era en realidad un Triceratops adulto se resolvió en la última década: son especies distintas.

Edmontosaurus: El hadrosáurido más grande de la formación, conocido popularmente como "pico de pato". Los Edmontosaurus de Hell Creek son especialmente importantes porque se han encontrado momias naturales — individuos donde la piel, los tendones y el tejido blando se deshidrataron antes de descomponerse, preservando detalles de anatomía blanda que normalmente no fosilizan.

Ankylosaurus: El dinosaurio acorazado por excelencia. Su cola terminaba en un club de hueso que podía fracturar los huesos de un T. rex. Los especímenes de Hell Creek son los únicos Ankylosaurus confirmados y le dieron a esta especie su rango temporal preciso.

Dakotaraptor: Descubierto en 2015, este dromeosáurido de casi dos metros de largo vivió en Hell Creek al mismo tiempo que el T. rex. Tenía plumas y garras grandes en los pies. Su descubrimiento mostró que los raptores de gran tamaño existieron también en el Cretácico tardío de América del Norte, no solo en períodos anteriores.

¿Cómo era el ecosistema de Hell Creek?

Lo que hace especialmente valiosa a Hell Creek es que no solo preserva dinosaurios: preserva un ecosistema completo. Las rocas de la formación contienen pólenes, hojas, semillas, insectos, tortugas, cocodrilos, peces, lagartos, ranas, salamandras y mamíferos pequeños. Es una fotografía ecológica del mundo que existía antes del impacto.

Los paleobotánicos que estudian las plantas de Hell Creek documentaron algo perturbador: en las rocas de justo después del impacto, la diversidad de plantas cae dramáticamente. Aparece lo que se llama el "pico de helechos" — una capa donde los helechos dominan porque son de los primeros colonizadores después de un cataclismo. Por encima, la diversidad regresa lentamente. Por debajo, un mundo que ya no existe.

Los mamíferos de Hell Creek son igualmente importantes. Eran pequeños, no más grandes que una rata, y vivían en los márgenes del mundo de los dinosaurios. Después del impacto, sus linajes se diversificaron de manera explosiva. Uno de ellos eventualmente daría origen a los primates. Otro, a los perros y gatos. Y otro, a las ballenas. Hell Creek es el mundo justo antes del nuestro.

¿Por qué el T. rex de Hell Creek tiene huesos huecos?

Los dinosaurios del grupo de los terópodos — que incluye al T. rex — tenían huesos huecos, en parte llenos de sacos aéreos conectados al sistema respiratorio. Esta característica, que hoy comparten solo las aves, permitía un sistema de respiración de flujo unidireccional más eficiente que el de los mamíferos.

El T. rex no era lento ni torpe como se pensó durante décadas. Las estimaciones actuales de su velocidad de marcha, basadas en el análisis de huellas y la biomecánica de sus extremidades, sugieren un animal que caminaba a entre 4 y 8 km/h — similar a una persona — pero con explosiones de velocidad posiblemente mayores. El debate sobre si podía correr (levantar ambas patas del suelo simultáneamente) sigue abierto.

¿Qué pasó exactamente hace 66 millones de años?

Los sedimentos de Hell Creek contienen una capa delgada de iridio — un elemento extremadamente raro en la corteza terrestre pero abundante en ciertos asteroides — que separa el Cretácico del Paleógeno. Es la firma química del impacto del asteroide Chicxulub, de unos 10 km de diámetro, que cayó en la península de Yucatán.

Las consecuencias fueron globales: incendios, tsunamis, un invierno de impacto producido por el material eyectado que bloqueó la luz solar. La extinción eliminó aproximadamente el 75% de las especies de la Tierra. Hell Creek guarda el antes y el después de ese evento en sus propias capas.

Lo que sobrevivió en Hell Creek — los pequeños mamíferos, las ranas, los cocodrilos, algunas serpientes, y las aves que descienden de los dinosaurios terópodos — son los ancestros del mundo actual. Mirar esas colinas de Montana es mirar el comienzo de la historia de la que somos parte.

Fuente: Smithsonian Magazine — Hell Creek Formation

Fuente: Smithsonian Magazine

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