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El capitán del Cruzeiro dijo 'me pegó en la mano'. El árbitro no cobró nada. Boca empató y se complicó.

El capitán del Cruzeiro dijo 'me pegó en la mano'. El árbitro no cobró nada. Boca empató y se complicó.

Lucas Romero lo dijo él mismo. "Me pegó en la mano", admitió el capitán del Cruzeiro después del partido. La pelota le había llegado dentro del área, en los últimos minutos, cuando Boca necesitaba el gol para no complicar su clasificación. El árbitro Jesús Valenzuela no cobró penal. El VAR lo respaldó. El partido terminó 1-1.

Eso fue suficiente para que Leandro Paredes perdiera la paciencia frente al árbitro en el túnel: "¿De qué estás hablando? Es una vergüenza lo que hiciste."

Tres manos, tres criterios distintos

La noche del 20 de mayo en La Bombonera tuvo una sola polémica con tres capítulos, y el denominador común fue siempre el mismo: la mano. El VAR intervino en los tres casos. Las decisiones fueron distintas cada vez.

Primer capítulo: Merentiel convirtió para Boca. El VAR revisó la jugada y detectó que Milton Delgado, en la previa del gol, había tocado la pelota con el brazo. La definición del árbitro: "posición antinatural de la mano, infracción punible". Gol anulado.

Segundo capítulo: Fágner empató para Cruzeiro. La pelota le pegó en el brazo derecho antes de la jugada que terminó en gol. El VAR revisó y el árbitro determinó: "no fue intencional". Gol válido.

Tercer capítulo: Sobre el final, un centro de Lautaro Blanco terminó en el brazo de Lucas Romero dentro del área. Todo Boca reclamó. El VAR aconsejó al árbitro que la pelota "pegó en la mano en una posición natural como consecuencia de su movimiento corporal". No se cobró penal.

Misma situación, tres respuestas diferentes. Esa inconsistencia fue lo que Paredes le planteó cara a cara al árbitro: "Él me dice que la jugada de ellos es mano pero no es intencional. Y la de Delgado no es intencional y cobra mano. Es extraño cómo deciden."

La Conmebol publicó los audios

Horas después del partido, la Conmebol dio a conocer los audios del VAR, un procedimiento que aplica de manera selectiva y que en este caso no hizo más que alimentar el debate.

Los audios confirmaron lo que se había visto: el árbitro recibió instrucciones distintas para situaciones que, en la cancha, lucían similares. La diferencia entre un gol anulado, un gol validado y un penal no cobrado estuvo en la interpretación de palabras como "posición natural" o "intencional", términos que el reglamento define pero que el VAR aplica con un margen amplio y opaco.

Romero, por su parte, no intentó negar lo que pasó. Dijo que la pelota le pegó en la mano, pero aclaró que fue "totalmente accidental" y que tenía "el brazo contra el cuerpo". La diferencia entre esa descripción y lo que el árbitro llamó "posición antinatural" en el gol de Delgado quedó sin explicación oficial.

Lo que está en juego

El empate dejó a Boca en una situación incómoda en el Grupo D de la Copa Libertadores 2026. El equipo necesita ganar en la última fecha contra Universidad Católica para asegurarse la clasificación a octavos.

No es la primera vez que Boca termina un partido de Copa Libertadores discutiendo una decisión arbitral, y probablemente no sea la última. Pero la noche del martes tuvo un elemento que pocas veces aparece: el propio jugador cuya mano se discutía confirmó que la pelota le pegó ahí.

Lo que el árbitro decidió después de eso es, técnicamente, su potestad. Lo que queda después de que el capitán rival lo confirma es otra cosa: la sensación de que la explicación no alcanzó.

Fuente original: La Nación · Infobae.

Imagen: Leandro Paredes, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

Fuente: La Nacion

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