Egipto en Buenos Aires: la muestra que revela la egiptofilia argentina

Egipto en Buenos Aires: la muestra que revela la egiptofilia argentina

La fascinación argentina por Egipto no empezó con documentales de streaming ni con hilos virales sobre pirámides. Tiene más de dos siglos de capas: viajeros, coleccionistas, arqueólogos, escritores, artistas, museos y archivos. Esa historia aparece reunida en “Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina”, la muestra del Museo Nacional de Bellas Artes que fue prorrogada hasta el 19 de abril de 2026.

La exposición ya había superado los 200.000 visitantes cuando la Secretaría de Cultura confirmó su extensión. Reúne más de 180 piezas originales y documentos históricos en un mismo recorrido, con sarcófagos, papiros, máscaras funerarias, estatuillas, amuletos, piedras con jeroglíficos, libros, afiches, fotografías, croquis y materiales audiovisuales.

La rareza no es la momia

Lo más atractivo no es solo ver objetos egipcios en Buenos Aires. La muestra plantea una pregunta menos obvia: cómo una civilización antigua terminó formando parte de la imaginación cultural argentina.

El recorrido incluye piezas de instituciones como el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, el Museo Nacional de Arte Oriental, el Museo Xul Solar, el Museo Nacional de Arte Decorativo, la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, el Palais de Glace, la Colección Fortabat y otras colecciones públicas y privadas. Ese mapa de procedencias revela que Egipto no entró al país por una sola puerta. Se filtró por bibliotecas, viajes, estudios académicos, coleccionismo, arte y fantasía.

De Tutankamón a Borges

La muestra toma como punto de partida parte del archivo documental y fotográfico de Alfredo González Garaño y Marieta Ayerza, vinculado a su viaje por Egipto en 1926. Ese viaje ocurrió en una época marcada por el impacto mundial del descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922, cuando la egiptomanía se expandía por revistas, decoración, moda, arquitectura y cultura popular.

Pero el caso argentino tiene particularidades. Intelectuales y artistas como Dardo Rocha, Lucio V. Mansilla, Oliverio Girondo, Xul Solar, Manuel Mujica Láinez y Jorge Luis Borges incorporaron referencias egipcias en obras, imaginarios y símbolos. También aparece una línea académica local: la escuela argentina de egiptología, impulsada por Abraham Rosenvasser, con base en las universidades de Buenos Aires y La Plata.

Una Buenos Aires con pirámides ocultas

La exposición no se queda en vitrinas. También mira cómo Egipto aparece en la arquitectura y en las imágenes de la ciudad. Un ensayo fotográfico de Facundo de Zuviría registra construcciones porteñas inspiradas en pirámides, obeliscos y formas asociadas al antiguo Nilo.

Ese giro es el más argentino de todos: Egipto no como destino lejano, sino como huella local. Una máscara funeraria puede estar en una sala de museo, pero una idea egipcia también puede vivir en una fachada, en un libro, en un afiche o en una obsesión intelectual.

La muestra funciona porque junta ciencia y deseo. Explica cómo se estudió Egipto desde Argentina, pero también cómo se lo imaginó. Y esa mezcla, entre rigor y fantasía, dice tanto del antiguo Nilo como de nuestra propia forma de mirar lo lejano.

Fuente original: Argentina.gob.ar

Fuente: Argentina.gob.ar