El Protocolo de Montreal demuestra algo incomodo: a veces el mundo si puede corregirse

El Protocolo de Montreal demuestra algo incomodo: a veces el mundo si puede corregirse

El Protocolo de Montreal tiene una virtud rara: desmiente el cinismo facil. Adoptado en 1987 para controlar sustancias que destruyen la capa de ozono, es uno de los pocos acuerdos ambientales con ratificacion universal. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente informo que la capa de ozono esta en camino de recuperarse en las proximas decadas y que la eliminacion de casi el 99% de las sustancias prohibidas tambien ayudo a evitar calentamiento adicional.

La historia importa porque muestra una forma de politica planetaria que no se parece a la resignacion contemporanea. Hubo ciencia atmosferica, mediciones preocupantes, industria quimica, negociacion internacional, calendarios diferenciados, sustitucion tecnologica, vigilancia y cumplimiento. Nada de eso fue puro idealismo. Fue una arquitectura de coordinacion.

El agujero de ozono tenia una pedagogia visual poderosa. Una zona adelgazada sobre la Antartida, mapas de colores, radiacion ultravioleta, riesgo para piel, ojos, cultivos, fitoplancton. A diferencia de otros problemas ambientales mas difusos, la amenaza podia representarse con claridad. Pero esa claridad no garantizaba accion. Hizo falta convertir evidencia en tratado, tratado en regulacion y regulacion en cambio industrial.

La parte incomoda es que el exito no fue espontaneo. No ocurrio porque el mercado corrigiera solo una externalidad, ni porque la conciencia individual bastara. Ocurrio porque se prohibieron, redujeron y sustituyeron sustancias concretas. Montreal recuerda que la tecnologia puede formar parte de la solucion, pero solo cuando esta rodeada de reglas, instituciones y responsabilidad.

Tambien enseña prudencia. La recuperacion de la capa de ozono no significa que el problema climatico este resuelto, ni que todos los acuerdos ambientales puedan copiarse mecanicamente. Los gases de efecto invernadero estan incrustados en sistemas energeticos, transporte, alimentos, materiales, geopolitica. Pero Montreal funciona como contraejemplo del fatalismo: una civilizacion industrial detecto un dano global y cambio una parte de su metabolismo quimico.

En una epoca saturada de discursos apocalipticos, ese antecedente es politicamente valioso. No para tranquilizar de manera infantil, sino para exigir mas. Si ya hubo una respuesta coordinada a una amenaza atmosferica, entonces el argumento "no se puede hacer nada" pierde autoridad moral. La pregunta pasa a ser que condiciones hicieron posible aquella accion y por que no logramos reproducirlas con suficiente velocidad en otros frentes.

Un Mundo Loco lo mira como una rareza positiva: un tratado que no suena sexy, no tiene heroe individual, no produce meme facil, pero cambio la atmosfera. A veces la historia humana mejora no por iluminacion repentina, sino por calendarios, controles y moleculas dejadas de fabricar.

Imagen: imagen nocturna de la Tierra usada como referencia visual de escala planetaria.

Fuente original: UNEP

Fuente: UNEP