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La cita más famosa de Godard la dijo un personaje de ficción. Él la puso ahí a propósito.

La cita más famosa de Godard la dijo un personaje de ficción. Él la puso ahí a propósito.

La frase que casi todo el mundo le atribuye a Jean-Luc Godard —"el cine es la verdad 24 veces por segundo"— no la dijo Godard. La dijo un personaje suyo llamado Bruno Forestier en Le Petit Soldat, su segunda película, filmada en 1960 y prohibida en Francia durante tres años por mostrar la guerra de Argelia sin filtro ideológico. El personaje la suelta mientras fotografía a una mujer. Godard la puso ahí adrede: era la forma más godardiana de decir algo verdadero, ocultando quién lo dice.

Le Petit Soldat fue rodada en Ginebra con Michel Subor en el papel de Forestier. La censura francesa la vetó hasta 1963 porque retrataba la tortura practicada tanto por el FLN como por la policía francesa —una equivalencia que ningún gobierno quería que circulara. La frase, sin embargo, sobrevivió separada de la película que la contenía y se convirtió en la tarjeta de presentación de un director que, sistemáticamente, firmaba sus ideas más directas a través de otros.

"Una película necesita una chica y una pistola"

Godard solía citar a D.W. Griffith para explicar qué necesitaba una película: "una chica y una pistola." La formulación original era de Griffith, pronunciada décadas antes como descripción básica del cine de género. Godard la adoptó como si fuera propia porque demostraba algo que le obsesionaba: que el cine más sofisticado y el más barato compartían el mismo esqueleto narrativo.

À bout de souffle (Al final de la escapada, 1960) era exactamente eso: Jean Seberg como chica, un Colt como pistola, y París como decorado. Presupuesto total: aproximadamente 400.000 francos. Duración del rodaje: cuatro semanas. La película estaba dedicada a Monograph Pictures, el estudio estadounidense que producía series B de detectives. Godard no lo hacía por ironía: era un homenaje genuino al cine que lo había formado como espectador en los años cuarenta.

El jump cut no fue un error técnico

El corte que define visualmente la obra de Godard —el jump cut, dos planos del mismo sujeto desde posiciones ligeramente distintas que crean una interrupción brusca en lugar de una transición fluida— tampoco fue un accidente. Es el error que cometían los editores de Hollywood, que luego borraban intercalando un plano de cobertura. Godard los dejó.

En À bout de souffle, la editora Cécile Decugis aplicó cortes convencionales y Godard los revisó y eligió conservar las discontinuidades. La razón era estética y política al mismo tiempo: la continuidad perfecta del montaje clásico era, para él, una forma de mentira, una ilusión de fluidez que el espectador aceptaba sin cuestionarla. Romperla era obligar al espectador a recordar que estaba viendo una película. [El efecto Kuleshov, que Godard conocía bien, demostraba que el montaje construye significado de la nada](/noticias/kuleshov-efecto-montaje-cara-neutral-cine): si el espectador construía sentido a partir de yuxtaposiciones, también podía aprender a cuestionarlo.

"Una historia necesita un comienzo, un desarrollo y un final, pero no necesariamente en ese orden"

Esta es, junto con la cita de Bruno Forestier, la frase más citada de Godard. Aparece atribuida a él en decenas de entrevistas y libros sobre cine, aunque no existe una fuente única verificable de cuándo y dónde la dijo exactamente. Lo que sí es verificable es que describe con precisión lo que hacía: Vivre sa vie (1962) está estructurada en doce cuadros independientes; Bande à part (1964) interrumpe la acción con monólogos del narrador que rompen la cronología; Week End (1967) termina con un cartel que dice "FIN DE CINEMA."

Godard comenzó como crítico de cine en Cahiers du Cinéma en 1950, donde escribió algunos de sus primeros artículos bajo el seudónimo Hans Lucas. Esa formación como espectador sistemático —había visto miles de películas en la Cinémathèque Française de Henri Langlois— se nota en la densidad de referencias de su obra. Sus personajes citan a Faulkner, a Brecht, a Marx y a Hawks en la misma frase, no para demostrar erudición sino porque eso era, literalmente, cómo pensaba.

Lo que dijo cuando decidió morir

El 13 de septiembre de 2022, Godard murió en Rolle, Suiza, a los 91 años. Su asistente confirmó que utilizó el suicidio asistido, legal en Suiza, y que la decisión no estuvo motivada por una enfermedad terminal sino por "múltiples patologías invalidantes." Antes de morir, Godard le dijo al periodista de Le Monde Fabrice Pliskin que no era una enfermedad: "es una decisión."

Lo dijo en primera persona. Sin personajes.

Su última obra completa, Le Livre d'image (2018), ganó una Palma de Oro especial en Cannes. Durante la ceremonia, Godard se conectó por videollamada desde Suiza porque, dijo, no tenía ganas de volar. [Como Kubrick, que filmó sus últimas películas sin salir de Inglaterra](/noticias/frases-de-kubrick-sobre-el-cine-y-la-vida), Godard pasó sus últimas décadas reduciéndose físicamente mientras su obra se expandía hacia los archivos, la televisión y los ensayos en video.

La frase que más se le atribuye la puso en boca de un espía suizo de ficción. La frase que mejor lo describe la dijo en primera persona, a los 91 años, para anunciar que se iba.

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Imagen: Jean-Luc Godard durante una conferencia en la Universidad de Berkeley, California, en 1968. Fotografía de dominio público conservada en Wikimedia Commons.

Fuente original: Richard Brody, Everything is Cinema: The Working Life of Jean-Luc Godard (Henry Holt, 2008)

Fuente: Richard Brody, Everything is Cinema: The Working Life of Jean-Luc Godard (Henry Holt, 2008)

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