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Luis Brandoni y Antonio Musicardi: el arte argentino de decir una verdad riéndose

Luis Brandoni y Antonio Musicardi: el arte argentino de decir una verdad riéndose

Luis Brandoni murió el lunes 20 de abril de 2026, a los 86 años, después de una internación derivada de una caída doméstica. La noticia pega fuerte porque Brandoni no fue solamente una cara conocida del cine, el teatro y la televisión argentina. Fue una forma de actuar: seca, precisa, popular, capaz de pasar del drama político a la comedia familiar sin perder densidad.

Si hay que elegir una película para despedirlo sin convertirlo en estampita, Esperando la carroza es una buena puerta. No porque sea su papel más solemne, sino justamente por lo contrario: porque Antonio Musicardi, su personaje, prueba que la comedia también puede ser una máquina de verdad.

El mecanismo de la película

La película de Alejandro Doria, estrenada en 1985 y escrita junto a Jacobo Langsner a partir de su obra teatral, quedó instalada como uno de los grandes artefactos de memoria popular del cine argentino. La Biblioteca Nacional la presentó en su ciclo El cine vuelve al cine como la historia de una familia reunida alrededor de Mamá Cora, una mujer mayor cuya supuesta muerte desata una cadena de reproches, miserias, culpas y disputas domésticas.

El resumen parece simple: una familia cree que una anciana se tiró a las vías y empieza a preparar el velorio. Pero el mecanismo es más cruel. Esperando la carroza no se ríe de la muerte. Se ríe de lo que la familia hace cuando la muerte parece ofrecerle una excusa para ordenar viejas deudas.

Ahí aparece Brandoni, con ese tono entre ofendido, práctico y miserablemente humano, como una de las piezas que hacen funcionar el incendio.

Por qué Antonio Musicardi no es un villano

Musicardi no es un villano. Tampoco es un héroe. Es algo mucho más argentino: un hombre común atrapado entre la obligación familiar, la comodidad, el dinero, la culpa y la necesidad de tener razón. Brandoni lo interpreta sin subrayar demasiado. No necesita convertirlo en caricatura porque el grotesco ya está en la situación, en la mesa, en el living, en el modo en que cada personaje quiere salvar su imagen mientras el resto de la familia se desarma.

Esa fue una de sus virtudes como actor. Brandoni podía ser frontal sin volverse pesado. En La Patagonia rebelde sostuvo otra clase de energía: histórica, política, colectiva. En La tregua participó de la primera película argentina nominada al Oscar como película internacional. En Mi obra maestra volvió sobre el mundo del arte con una mezcla de acidez y desencanto. Pero en Esperando la carroza hizo algo que tal vez sea más difícil: quedarse en la memoria de millones sin depender de una escena solemne.

Por qué el personaje sobrevivió

Sus frases se repiten, se deforman, pasan a memes, se usan en reuniones familiares, en discusiones cotidianas. Eso no siempre ocurre con las grandes actuaciones dramáticas. A veces una actuación entra de verdad en la cultura cuando deja de parecer actuación y se convierte en idioma compartido.

Brandoni entendía ese territorio. Venía del teatro, de la televisión masiva, del cine político y de una vida pública intensa. Su figura también tuvo zonas discutidas, posiciones políticas fuertes, adhesiones y rechazos. Pero una despedida cultural no necesita limpiar esas tensiones. Al contrario: parte de su importancia está en que fue un artista metido en la conversación argentina, no una figura aislada del ruido del país.

Esperando la carroza sigue funcionando porque nadie queda del todo afuera. Todos reconocemos algo de esa familia, aunque nos incomode. La película exagera para mostrar mejor. Hace reír para que uno baje la guardia, y cuando la guardia baja, aparece la crueldad doméstica, la economía afectiva, la vejez como problema que nadie quiere nombrar.

Antonio Musicardi queda ahí, en el centro de ese mecanismo, diciendo mucho más de lo que parece. Brandoni le dio cuerpo a una clase de comedia que no pide permiso para ser arte.

Imagen: Luis Brandoni en 2017, foto de Soledad Amarilla / Ministerio de Cultura de la Nación, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0.

Fuente original: Biblioteca Nacional Argentina

Fuente: Biblioteca Nacional / CINE.AR

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