Un Mundo Loco ●

La teoría que dice que el universo es música y tiene 10 dimensiones

La teoría que dice que el universo es música y tiene 10 dimensiones

La teoría de cuerdas propone que las partículas subatómicas no son puntos sin dimensión — como las describe la física estándar — sino filamentos minúsculos que vibran. Cada frecuencia de vibración produce una partícula diferente: un electrón, un fotón, un quark. El universo, en esta imagen, no estaría hecho de bloques de materia sino de algo más parecido a notas musicales.

Es una de las ideas más ambiciosas y más discutidas de la física teórica del siglo XX. Y también una de las más difíciles de probar.

De dónde viene la idea

La teoría no apareció de golpe. Jöel Scherk y John Henry Schwarz publicaron en 1974 un artículo que mostraba que las cuerdas podían describir matemáticamente la gravedad, algo que la mecánica cuántica convencional no logra hacer de manera coherente. El problema es viejo: la relatividad general de Einstein, que describe cómo funciona la gravedad a escala grande, y la mecánica cuántica, que describe cómo se comportan las partículas a escala subatómica, son incompatibles entre sí. Ninguna de las dos cede.

La teoría de cuerdas prometía una salida: un marco matemático único que unificara las cuatro fuerzas fundamentales del universo — gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte y fuerza nuclear débil — bajo las mismas ecuaciones.

El interés académico explotó en 1984, con lo que los físicos llaman la Primera Revolución de las Supercuerdas. En 1995, Edward Witten — considerado uno de los matemáticos más brillantes de su generación — propuso la llamada teoría M, una estructura de 11 dimensiones que engloba cinco versiones distintas de la teoría de cuerdas como casos particulares de un sistema más general.

Por qué necesita 10 dimensiones

Acá es donde la teoría se aleja de la intuición cotidiana.

Para que las ecuaciones funcionen sin contradicciones matemáticas, la teoría requiere que el universo tenga 10 dimensiones: una temporal y nueve espaciales. Las tres dimensiones espaciales que percibimos son solo una parte. Las seis dimensiones restantes estarían compactadas a escalas infinitesimales — cerca de la longitud de Planck, que es aproximadamente 1,6 × 10⁻³⁵ metros, una cifra tan pequeña que no existe instrumento ni tecnología que pueda siquiera aproximarse a ese orden de magnitud.

Esas dimensiones extra estarían enrolladas en estructuras geométricas llamadas variedades de Calabi-Yau, formas matemáticas de seis dimensiones que los físicos teóricos visualizan con herramientas algebraicas pero que no tienen representación posible en el espacio ordinario. La imagen del artículo — una proyección bidimensional de estas formas — es lo más cerca que se puede llegar visualmente a esas estructuras.

La versión de 11 dimensiones de Witten, la teoría M, agrega una dimensión más y permite unificar las cinco variantes distintas de la teoría de supercuerdas: Tipo I, Tipo IIA, Tipo IIB, Heterótica SO(32) y Heterótica E8×E8. Todas serían manifestaciones distintas de un mismo sistema más profundo.

El problema: no se puede falsificar

Acá está el nudo central del debate.

Una teoría científica tiene que poder producir predicciones comprobables. Si no puede equivocarse, no es ciencia — es matemática pura, o peor, metafísica disfrazada. Este criterio, asociado al filósofo Karl Popper, es el punto de mayor tensión con la teoría de cuerdas.

Las dimensiones compactadas a escala de Planck no son detectables con ninguna tecnología existente ni plausible en el futuro cercano. Las partículas que predice la teoría — como el gravitón, el mensajero cuántico de la gravedad — tampoco han sido observadas. El físico Lee Smolin, uno de sus críticos más articulados, escribió que "si los teóricos de cuerdas se equivocan, no pueden equivocarse solo un poco".

El filósofo de la ciencia Mario Bunge fue más directo: consideró la teoría sospechosa de pseudociencia precisamente porque postula entidades inobservables sin mecanismo de verificación empírica.

Desde adentro de la física, la crítica también existe. Smolin argumentó que la teoría de cuerdas dominó el mundo académico de manera tan agresiva durante los años 1990 y 2000 que los investigadores que exploraban enfoques alternativos — como la gravedad cuántica de bucles — encontraban dificultades para hacer carrera. La comunidad, dijo, desarrolló una uniformidad de opiniones poco saludable para la ciencia.

Qué sí ha producido

A pesar del problema de falsabilidad, la teoría de cuerdas no ha sido estéril.

Ha generado herramientas matemáticas que resultaron útiles en otros campos. La correspondencia AdS/CFT, formulada por Juan Maldacena en 1997, estableció una equivalencia matemática inesperada entre ciertos sistemas de cuerdas y ciertos sistemas de partículas sin gravedad. Esa correspondencia se usa hoy para estudiar la física de materiales y el comportamiento de plasmas de quarks a temperaturas extremas, problemas muy alejados de la cosmología teórica.

En otras palabras: la teoría puede no describir correctamente el universo y sin embargo haber producido matemáticas genuinamente útiles para física experimental.

Dónde está parada hoy

Después de décadas de trabajo intenso, la teoría de cuerdas no ha dado el salto que prometía en 1984. No hay predicciones experimentales verificables en el horizonte inmediato. El Gran Colisionador de Hadrones del CERN, que opera a energías de hasta 13,6 teraelectronvoltios, está a décadas-luz de las energías necesarias para sondear la escala de Planck.

Eso no significa que la teoría esté muerta. Significa que es, por ahora, una construcción matemática extraordinariamente elaborada y consistente que puede o no corresponder a la realidad física del universo. Los físicos que trabajan en ella lo saben. La mayoría no lo presenta como una verdad establecida sino como el mejor candidato disponible para una teoría unificada de la naturaleza.

Si el universo realmente está hecho de cuerdas vibrantes, lo más probable es que no lo sepamos en este siglo.

---

Imagen: Proyección bidimensional de una variedad de Calabi-Yau, las estructuras geométricas donde se compactificarían las seis dimensiones adicionales de la teoría de cuerdas. Generada computacionalmente por Jbourjai (2008). Dominio público, vía Wikimedia Commons. Fuente original: Wikipedia — Teoría de cuerdas

Fuente: Wikipedia — Teoría de cuerdas

seguir por tema

Rutas relacionadas con esta búsqueda

seguir leyendo

Rutas internas para ampliar contexto

seguir en tecnología

Más notas de esta sección