Pastizales: el estudio argentino que niega la falsa pelea entre producir y conservar

Pastizales: el estudio argentino que niega la falsa pelea entre producir y conservar

Casi la mitad de la superficie terrestre está cubierta por pastizales. Allí se alimenta ganado, viven especies silvestres, se regula carbono, se conserva suelo y se sostienen procesos de polinización. Un equipo internacional liderado por científicos argentinos del CONICET estudió 79 sitios en seis continentes y llegó a una conclusión incómoda para los debates simplistas: producir más forraje puede tener costos ecológicos, pero conservar no siempre significa sacar el ganado.

El trabajo, publicado como tapa en "Frontiers in Ecology and the Environment", forma parte de la Red de Nutrientes, un experimento global iniciado en 2008. La lógica fue comparar pastizales con un diseño común: parcelas con agregado de nutrientes, otras con exclusión de herbívoros y mediciones repetidas de servicios ecosistémicos.

El problema de maximizar una sola cosa

La fertilización puede aumentar biomasa vegetal. Eso parece bueno si se mira solo la producción ganadera. Pero el estudio muestra que ese aumento puede reducir diversidad de plantas y afectar servicios asociados. La advertencia no es anti-productiva; es metodológica. Si se mide una única variable, la decisión sale incompleta.

Los pastizales no son fábricas de pasto. Son sistemas vivos donde producción, diversidad, suelo, agua, clima y fauna interactúan. Una mejora de corto plazo puede degradar capacidades que sostienen el sistema en el largo plazo.

El ganado no siempre es el enemigo

Otro punto importante: excluir animales no garantiza recuperación ecológica. En algunos pastizales, el pastoreo mantiene diversidad al impedir que pocas especies dominen todo el espacio. La pregunta relevante no es ganado sí o ganado no, sino qué intensidad, en qué momento, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones locales.

Esa precisión es central para la Argentina. Buena parte del territorio productivo depende de sistemas pastoriles o mixtos. Pensar políticas de suelo y biodiversidad con consignas rígidas puede fallar tanto como una intensificación sin límites.

Ciencia local, escala planetaria

El liderazgo argentino del estudio viene de investigadores del IFEVA, vinculado a la UBA y el CONICET, y del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras. El hecho de que el trabajo incluya sitios de todo el mundo no diluye su relevancia local; la refuerza. Permite comparar lo que pasa en pastizales argentinos con patrones globales y detectar qué reglas son generales y cuáles dependen del contexto.

La ganadería sustentable no se juega solo en certificaciones o discursos de mercado. Necesita experimentos largos, datos comparables y capacidad para aceptar compromisos. Más forraje puede ser deseable; perder polinizadores, diversidad vegetal o estabilidad del suelo puede salir caro.

La mejor noticia del estudio es que no cierra el tema con una fórmula. Propone una forma de decidir: medir varios beneficios al mismo tiempo, identificar umbrales y evitar que la urgencia productiva destruya las condiciones que hacen posible producir mañana.

Imagen: pastizales estudiados en el marco de la Red de Nutrientes, material difundido por CONICET.
Fuente original: CONICET

Fuente: CONICET