Volver al Trabajo: un fallo frena el cambio de asistencia para más de 900.000 personas

Volver al Trabajo: un fallo frena el cambio de asistencia para más de 900.000 personas

El Gobierno deberá sostener por ahora el programa Volver al Trabajo, después de que la Justicia ordenara mantener los pagos a más de 900.000 beneficiarios. El Ministerio de Capital Humano acatará la cautelar, pero anunció que apelará. La decisión deja en suspenso el reemplazo previsto por un esquema de vouchers de capacitación y extensión de jornada escolar.

El dato central es económico y jurídico al mismo tiempo. El programa paga alrededor de $78.000 mensuales a personas que provienen del universo de asistencia sociolaboral. Para el Gobierno, el cambio buscaba mover recursos desde transferencia directa hacia formación. Para quienes cuestionaron la baja, cortar el ingreso sin transición suficiente afectaba derechos básicos en un contexto social vulnerable.

Capacitación contra ingreso inmediato

La tensión de fondo es conocida: cómo transformar asistencia en inserción laboral sin dejar a la intemperie a quienes dependen de ese ingreso. La capacitación puede ser necesaria, pero no reemplaza automáticamente comida, transporte, alquiler, medicamentos o cuidado familiar. Un voucher promete futuro; una transferencia sostiene presente.

Ese desajuste temporal suele quedar fuera del debate público. Las políticas sociales se discuten como si las familias pudieran esperar a que el diseño institucional madure. Pero los gastos básicos tienen calendario mensual. Allí la cautelar gana sentido práctico: obliga a que el cambio no se ejecute como interrupción brusca.

Una política social también necesita infraestructura

Reconvertir un programa masivo en capacitación requiere algo más que una resolución. Necesita oferta territorial, cupos reales, docentes, sedes, seguimiento, certificación, conexión con empleadores y evaluación de resultados. Sin esa infraestructura, el voucher puede funcionar como una promesa administrativa sin puente laboral efectivo.

El expediente judicial no clausura la discusión. La desplaza hacia una pregunta más exigente: qué evidencia tiene el Estado para demostrar que la nueva herramienta mejora la situación de los beneficiarios. El ahorro fiscal o la reorganización presupuestaria no bastan si el resultado es una caída abrupta de ingresos en hogares ya frágiles.

La cautelar como pausa política

El fallo introduce una pausa. No resuelve la calidad del programa anterior ni garantiza que el sistema vigente sea suficiente. Volver al Trabajo arrastra problemas de control, baja remuneración, informalidad y escasa salida al empleo formal. Pero su eliminación inmediata también puede producir daño.

La salida responsable debería evitar dos simplificaciones: defender cualquier asistencia como si fuera intocable o celebrar cualquier recorte como si fuera modernización. En una economía donde la informalidad pesa, el verdadero debate es cómo construir una política social que no confunda orden fiscal con abandono administrativo.

Imagen: edificio de ANSES en Buenos Aires, fotografía de Andrzej Otrębski disponible en Wikimedia Commons.

Fuente original: TN

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