Durante la misión Apollo 17 en 1972, los operadores de la nave describieron lo que veían por las ventanas con una frase que no encaja en ningún manual de física: "Hay un montón de objetos grandes ahí abajo, muy brillantes. Parece el Cuatro de Julio desde la ventana de Ron." Esa transcripción existía. Estaba clasificada. El jueves 8 de mayo de 2026, el Pentágono la publicó junto con otros 161 archivos que el gobierno de Estados Unidos mantuvo fuera del alcance público durante décadas.

Donald Trump firmó la orden de desclasificación en el marco del programa que su administración llamó PURSUE: Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters. El resultado fue la primera entrega masiva de registros gubernamentales sobre fenómenos aéreos no identificados en la historia de Estados Unidos: 120 PDFs, 28 videos y 14 archivos de imágenes alojados en el portal war.gov/UFO, accesible sin restricciones. Trump lo anunció con una frase que define su estilo: "Mientras que las administraciones anteriores no lograron ser transparentes en este asunto, con estos nuevos documentos y videos la gente puede decidir por sí misma: '¿Qué demonios está pasando?' ¡Diviértanse y disfruten!"
Qué hay en los 162 archivos desclasificados sobre OVNIs
La colección no es homogénea. Hay cables diplomáticos del Departamento de Estado, informes del FBI, transcripciones de misiones de la NASA, imágenes de sensores infrarrojos del ejército y registros de encuentros militares en cuatro países. Leerlos en conjunto da una imagen que los comunicados oficiales no capturan: el gobierno de Estados Unidos llevó décadas documentando fenómenos que no podía explicar, y lo hizo con el mismo rigor burocrático con que documentaba cualquier otra cosa.
Los registros de las misiones Apollo son los que más llaman la atención. Durante la misión Apollo 11 en 1969, existe un reporte técnico titulado "Reunión técnica de la tripulación del Apolo 11" que describe un objeto observado por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins durante el trayecto hacia la Luna. En la misión Apollo 12, el astronauta Alan L. Bean informó al centro de control sobre "destellos de luz" que parecían desplazarse en el espacio: "It looks like some of those things are escaping the Moon", dijo. No hay ninguna nota al margen que explique qué eran.
Entre los documentos del FBI figura el interrogatorio de un piloto de drones que, en septiembre de 2023, reportó haber visto en el cielo un "objeto lineal" con una luz de intensidad tal que era posible "distinguir bandas dentro de la propia luz". También se publicó un expediente de varios cientos de páginas —previamente liberado pero con muchas más tachaduras— que compila testimonios de testigos presenciales y reportes públicos sobre OVNIs acumulados durante años.
Los registros militares más recientes incluyen un memorando interno sobre "un posible UAP pequeño" detectado en Iraq en 2022, y "múltiples destellos o luces de origen desconocido" observados en Siria en 2024. También hay imágenes de infrarrojos de encuentros en Grecia, Japón y los Emiratos Árabes.
Por qué esto no resuelve nada, aunque sí cambia algo
El Pentágono fue cuidadoso al enmarcar el alcance de la publicación. En su informe de 2024, la agencia ya había subrayado que "no existen pruebas de que el gobierno estadounidense haya recuperado tecnología alienígena ni confirmado la existencia de vida extraterrestre". La primera tanda de archivos no contradice eso. Lo que hay es evidencia documental de que algo ocurrió, registrada por personas con credenciales militares, sin que nadie en la cadena institucional haya podido cerrar el caso.
El director del FBI, Kash Patel, afirmó que la agencia participa en el proceso de desclasificación "con el mismo rigor e integridad que aplica a todos los asuntos de seguridad nacional". Esa frase importa: no es una concesión al folclore. Es el reconocimiento de que los fenómenos documentados fueron tratados como asuntos de seguridad nacional, y no como curiosidades marginales.
Lo que cambia con esta publicación no es la respuesta —nadie sabe todavía qué son esos objetos— sino la posición institucional. Durante décadas, el argumento oficial fue que no había nada relevante que publicar. Ahora hay 162 archivos disponibles que muestran exactamente lo contrario: el gobierno registró, investigó y clasificó fenómenos que no podía identificar, y lo hizo de manera sistemática y continuada en el tiempo.
Qué sigue oculto y cuándo llega el próximo lote
La entrega del 8 de mayo es la primera de varias. El Departamento de Guerra anunció que los nuevos archivos se publicarán de manera progresiva, "con nuevos lotes cada pocas semanas", a medida que se localicen, revisen y desclasifiquen documentos adicionales. Algunos de esos documentos, señaló la agencia, existen únicamente en formato físico, lo que implica un proceso de digitalización que lleva tiempo.
Lo que la ley no puede hacer es obligar a las agencias a entregar lo que no reconocen que tienen. Si existen programas clandestinos de recuperación de materiales —como afirmó bajo juramento el exanalista de inteligencia David Grusch en 2023— no hay ningún mecanismo legal que los fuerce a aparecer. Los documentos que se desclasifican son los que el gobierno admite que existen.
La pregunta que el proceso entero deja abierta es esa: ¿qué hay en lo que el gobierno no reconoce que tiene?
Fuente original: Un Mundo Loco
Fuentes: CNN Politics – Pentagon releases declassified UFO files · NBC News – UFO sightings from Apollo missions · Infobae – El Pentágono desclasifica cientos de documentos inéditos sobre ovnis · La Nación – Estados Unidos comenzó a desclasificar documentos sobre ovnis · war.gov/UFO