Veintidos obras en el Palacio Libertad muestran que la tecnologia tambien puede ser materia poetica

Veintidos obras en el Palacio Libertad muestran que la tecnologia tambien puede ser materia poetica

Hasta el 28 de junio, el Palacio Libertad exhibe las 22 obras distinguidas en el Concurso de Arte y Tecnologia 2025 del Fondo Nacional de las Artes. La muestra podria leerse como otra agenda de arte contemporaneo, pero tiene una pregunta de fondo mucho mas atractiva: que pasa cuando la tecnologia deja de ser herramienta y empieza a comportarse como material sensible.

La exhibicion reune instalaciones interactivas, obras con inteligencia artificial, robotica, video, sonido y performances. Segun la informacion oficial, el certamen fue retomado en 2025 despues de seis anos, recibio 170 postulaciones de todo el pais y distribuyo premios por 15.500.000 pesos. Esos datos importan, pero no agotan la historia. Lo verdaderamente interesante esta en el cruce: artistas argentinos usando sistemas, maquinas y datos para pensar el presente sin convertir la obra en demostracion tecnica.

En Un Mundo Loco venimos insistiendo con una idea: no todo lo que involucra tecnologia tiene que sonar a lanzamiento de Silicon Valley. A veces la tecnologia es ruido, memoria, desgaste, vigilancia, juego, cuerpo, falla. En una sala de arte, un algoritmo puede servir menos para "resolver" algo que para incomodar la mirada. Un robot puede ser menos eficiente que vulnerable. Una pantalla puede funcionar como espejo torcido.

La muestra del FNA llega en un momento donde la palabra inteligencia artificial aparece en todos lados, muchas veces vaciada de sentido. Por eso conviene mirar estas obras con paciencia. El arte no necesita competir con la industria por velocidad ni por rendimiento. Su fuerza puede estar en usar las mismas herramientas para hacer preguntas que el mercado prefiere no formular: quien queda afuera, que tipo de trabajo sostiene lo digital, que cuerpos son medidos, que memorias quedan convertidas en datos.

La obra premiada de Nahuel Canada, Las memorias de Xu Lizhi, ya habia sido destacada por el jurado por su reflexion critica sobre la tecnologia desde una perspectiva poetica. El nombre remite a una figura asociada al trabajo fabril y a la escritura, y permite imaginar una pieza que no celebra la maquina de manera ingenua. Esa es una clave para leer la exposicion: no se trata de "arte con gadgets", sino de obras que entran en friccion con el mundo tecnico.

Tambien hay un valor federal. Las postulaciones llegaron de distintas partes del pais, lo que ayuda a sacar el debate tecnologico de la burbuja portena o empresarial. La pregunta por los dispositivos, la imagen y el sonido atraviesa escenas muy distintas.

Esta muestra es actual porque habla del presente sin repetir su publicidad. En lugar de decirnos que el futuro ya llego, parece preguntar que costo tuvo llegar hasta aca. Y esa, para un pais que convive con creatividad y precariedad, es una pregunta bastante mas seria que cualquier demo brillante.

Imagen: fotografia oficial de la muestra en el Palacio Libertad, Secretaria de Cultura / Fondo Nacional de las Artes.

Fuente original: Fondo Nacional de las Artes

Fuente: Fondo Nacional de las Artes