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Murió a los 44 años y cada día canta mejor

Carlos Gardel en su casa, 1933
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El 24 de junio de 1935, el avión de Carlos Gardel chocó en la pista del aeropuerto de Medellín con otro avión que estaba despegando. Gardel murió en el incendio, a los 44 años, en el pico de su carrera. Había grabado más de 900 canciones, filmado doce películas en Hollywood y París, y se había convertido en el primer artista latinoamericano con alcance global real. La frase que circuló después — "cada día canta mejor" — empezó como una broma de café y se volvió la descripción más precisa de lo que pasó con su figura desde entonces.

Nadie lo oyó envejecer. Nadie lo vio perder la voz ni hacer una mala película. Quedó fijo en 1935 como una imagen completa, sin deterioro.

El problema del origen

Carlos Gardel nació el 11 de diciembre de 1890. Hasta ahí, el consenso. El lugar de nacimiento nunca se resolvió del todo: Argentina y Uruguay se disputaron la nacionalidad durante décadas, y Francia también reclamó su parte — hay registro de un Charles Romuald Gardes nacido en Toulouse ese año, hijo de una lavandera llamada Berthe Gardes que emigró a Buenos Aires. Gardel nunca aclaró el punto en vida. Cuando le preguntaban, decía que era porteño. El acta de nacimiento francesa apareció después de su muerte.

La ambigüedad no es menor: Gardel construyó toda su identidad sobre Buenos Aires, sobre el arrabal y el conventillo, sobre una ciudad de inmigrantes donde el origen exacto importaba menos que lo que uno era capaz de hacer con la voz.

Cómo se construyó el cantor

Gardel creció en el barrio del Abasto, en Buenos Aires, rodeado de inmigrantes italianos, españoles y criollos. Empezó cantando en patios de conventillo y en cafés de barrio. A los 18 años ya tenía un estilo propio: voz de barítono con un fraseo que hacía pausas donde nadie las esperaba, que estiraba las vocales en los momentos de mayor tensión emocional.

En 1917 grabó Mi noche triste — considerada la primera grabación de un tango cantado con letra dramática, no solo instrumental o festivo. Fue el momento en que el tango dejó de ser solo baile y se convirtió también en canción de desahogo. Ese año Gardel tenía 26 años y ya era el cantante más popular de Buenos Aires.

La sociedad artística con el guitarrista José Razzano duró hasta 1925, cuando Razzano perdió la voz por enfermedad y Gardel continuó solo. Para entonces ya había firmado con la discográfica Odeón, que lo llevó a España y Francia. En París fue un fenómeno. En 1928 actuó en el Palais de Glace de Biarritz ante la realeza europea.

Hollywood y las películas

Entre 1931 y 1935, Gardel filmó doce largometrajes para la Paramount en sus estudios de Joinville, en Francia, y en Nueva York. Las películas eran vehículos para sus canciones — la trama era casi siempre un pretexto — pero funcionaron en toda América Latina y en España como ningún producto cinematográfico latinoamericano había funcionado antes.

El día que me quieras (1935), filmada en Nueva York con letra de Alfredo Le Pera, es la más recordada. La canción fue compuesta en pocas horas, según el propio Le Pera, mientras esperaban en un hotel. Le Pera murió en el mismo accidente de Medellín.

La Paramount distribuía las películas de Gardel en versiones separadas para distintos mercados hispanohablantes, ajustando el acento de los actores secundarios. Gardel era el único elemento constante y sin ajustes: su acento porteño era la marca, no un defecto que corregir.

Por Una Cabeza y el alcance global

Por Una Cabeza fue grabada en 1935, semanas antes del accidente. Tenía letra del propio Gardel, sobre el tema de un apostador de caballos que compara su adicción al juego con su adicción al amor. La melodía es de Carlos Gardel y la estructura armónica es de una precisión técnica poco común en el tango de la época.

Décadas después, la pieza fue usada en Perfume de mujer (1992) con Al Pacino, en Verdad o desafío (1994) y en Schindler's List (1993) de Steven Spielberg. Cada uso en cine amplió su circulación. Hoy es probablemente el tango más escuchado del mundo fuera de Argentina, identificado por millones de personas que nunca supieron el nombre de su autor.

La muerte en Medellín

El 24 de junio de 1935, Gardel abordó en Bogotá un Ford Trimotor de la empresa SACO con destino a Cali. El avión hizo escala en Medellín. En la pista, mientras despegaba, chocó de ala con otro avión que estaba posicionándose. El combustible se incendió. Murieron 17 personas, entre ellas Gardel, Le Pera y varios miembros de su banda.

El cuerpo de Gardel fue velado en Medellín, luego en Panamá, luego en Nueva York, donde miles de personas se agolparon en el barrio de la Pequeña Italia. Llegó a Buenos Aires en febrero de 1936. El velatorio en el Luna Park duró tres días. Fue enterrado en el cementerio de la Chacarita, donde su tumba recibe flores frescas todos los días del año desde entonces.

Lo que dejó

Gardel grabó entre 1917 y 1935 más de 900 canciones, la mayor parte en discos de 78 rpm que hoy están digitalizados y disponibles en archivos públicos. La Biblioteca Nacional de Argentina conserva parte de su archivo personal. El Museo Casa Carlos Gardel, en el Abasto, ocupa el conventillo donde vivió con su madre.

La frase "cada día canta mejor" la pronunció por primera vez el actor y humorista uruguayo Julio Sosa — no el cantante de tango del mismo nombre — en un café de Montevideo, pocos meses después del accidente, como comentario irónico sobre la mitificación acelerada. La ironía se evaporó. La frase quedó.

Imagen: Carlos Gardel en su casa, 1933. Fotografía de archivo. Dominio público.

Fuente original: Museo Casa Carlos Gardel — Buenos Aires

Mi Buenos Aires Querido — Carlos Gardel, grabación original de 1934.

Fuente: Biblioteca Nacional Mariano Moreno / Museo Casa Carlos Gardel

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