El metano es el gas de efecto invernadero que menos se menciona y más importa en el corto plazo: es 80 veces más potente que el dióxido de carbono en un horizonte de 20 años. Reducir las emisiones de metano es una de las palancas más rápidas disponibles para frenar el calentamiento global.
Y resulta que los volcanes lo destruyen.
No lo emiten — aunque también hacen eso en menor medida. Lo destruyen. Las nubes de gases volcánicos contienen compuestos que reaccionan con el metano atmosférico y lo convierten en formaldehído, que a su vez se descompone rápidamente en otras moléculas inofensivas. Investigadores publicaron esta semana en ScienceDaily la primera medición directa de este proceso.
La firma química que lo delató
La evidencia viene de detectar formaldehído en las nubes volcánicas. El formaldehído no es un producto directo de los volcanes — las erupciones no lo emiten directamente. Su presencia en las nubes solo tiene una explicación: se formó cuando los radicales hidroxilo generados por los gases volcánicos atacaron el metano ambiental.
Los radicales hidroxilo son los principales destructores de metano en la atmósfera. La atmósfera los produce naturalmente, pero los volcanes los generan en cantidades extraordinarias como subproducto de la oxidación del dióxido de azufre. Cada vez que un volcán emite dióxido de azufre, está indirectamente armando una máquina de destruir metano.
El hallazgo no es teórico — los investigadores midieron la concentración de formaldehído en la nube volcánica y usaron esos datos para calcular cuánto metano había sido procesado. Los números son significativos.
Lo que cambia y lo que no
Esto no significa que los volcanes sean una solución al cambio climático. La Tierra tiene miles de volcanes activos, y su contribución total a la destrucción de metano es una fracción de las emisiones humanas. El problema sigue siendo del mismo tamaño.
Lo que cambia es el modelo. Durante décadas, los volcanes fueron considerados principalmente como fuentes de gases de efecto invernadero — CO2, dióxido de azufre, vapor de agua. Este hallazgo agrega una dimensión opuesta: también funcionan como sumideros de metano.
Para los modelos climáticos, eso importa. Si los volcanes destruyen más metano del que se asumía, las proyecciones actuales sobre concentraciones atmosféricas de metano pueden estar levemente sobreestimadas. No de manera que cambie las conclusiones generales, pero sí de una manera que requiere ajustar los números.
El planeta tiene más mecanismos de lo que pensamos
Este hallazgo se suma a una serie de descubrimientos recientes que complican la imagen simple del cambio climático como un proceso unidireccional. Los océanos absorben CO2 pero también lo liberan. Los bosques secuestran carbono pero también emiten compuestos orgánicos volátiles. Los volcanes emiten gases pero también destruyen metano.
La atmósfera no es un recipiente pasivo donde acumulamos gases. Es un sistema con retroalimentaciones, reacciones y mecanismos que todavía estamos aprendiendo a medir.
Que la primera medición directa de los volcanes destruyendo metano haya llegado en 2026 dice algo sobre cuánto queda por descubrir.
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Fuente original: Un Mundo Loco
Fuentes consultadas: ScienceDaily — Scientists stunned as volcano cloud destroys methane in the atmosphere