Arte y tecnología en Palacio Libertad: las obras argentinas que piden ser tocadas

Arte y tecnología en Palacio Libertad: las obras argentinas que piden ser tocadas

El cruce entre arte y tecnología suele quedar atrapado en una pregunta pobre: si una obra usa inteligencia artificial, sensores o robótica, ¿sigue siendo arte o es apenas una demostración técnica? La nueva exposición del Fondo Nacional de las Artes en el Palacio Libertad corre esa discusión hacia un lugar más interesante. Reúne 22 obras argentinas premiadas que no usan la tecnología como adorno, sino como materia sensible.

La muestra, abierta hasta el 28 de junio de 2026 en las salas 705 y 706 del Palacio Libertad, viene del Concurso de Arte y Tecnología organizado por el FNA. Hubo 178 postulaciones de todo el país y un jurado integrado por Leo Nuñez, Natalia Matewecki y Matías Romero Costas seleccionó piezas que trabajan con inteligencia artificial, sonido, imagen, datos, movimiento, dispositivos interactivos y robótica.

Máquinas que no se quedan quietas

Lo más fuerte de esta clase de obras no es que "hagan algo" frente al visitante. Lo importante es que obligan a cambiar la forma de mirar. En una pintura tradicional, el público suele ubicarse a una distancia prudente. En una instalación tecnológica, muchas veces el cuerpo queda incluido: una presencia activa modifica un sonido, un desplazamiento cambia una imagen, una superficie responde o un sistema parece devolver una pregunta.

El primer premio fue para Nahuel Cañada por "Las memorias de Xu Lizhi", una instalación tecnopoética que indaga en la lógica de descarte que atraviesa tanto a máquinas como a personas. El segundo reconocimiento fue para Maximiliano Parlagreco, con "Ensayos de agenciamiento", donde la acuarela se cruza con algoritmos de inteligencia artificial. El tercer premio quedó para Lourdes Rivadeneyra por "Error 404 devoción not found", una serie de videos sobre los límites de los sistemas técnicos para nombrar lo que no entienden.

El detalle argentino

La exposición funciona porque no trata a la tecnología como espectáculo importado. La baja a preguntas locales: cómo se produce, cómo se trabaja, qué cuerpos quedan adentro o afuera de los sistemas, qué memoria guardan las máquinas y qué sensibilidad todavía depende de un gesto humano.

Entre las obras mencionadas también aparecen piezas con títulos como "Visual Tetris", "SIMBIOSIS - Voces de lo profundo", "Atlas de cielos nublados", "Tejido Multimedial", "Esculturas responsivas" y "Futuras estructuras para un mundo inundado". El conjunto deja ver una escena argentina que no solo adopta herramientas nuevas, sino que las discute.

La mejor curiosidad de la muestra es esa: el futuro no aparece como promesa pulida, sino como laboratorio. Hay obras que se escuchan, se atraviesan, se activan o se enfrentan de cerca. Y en ese roce queda una idea simple: cuando la tecnología entra al arte, lo menos interesante es la novedad. Lo decisivo es qué tipo de experiencia logra abrir.

Fuente original: Argentina.gob.ar

Fuente: Argentina.gob.ar