Malba reordena su colección para contar el modernismo latinoamericano

Malba reordena su colección para contar el modernismo latinoamericano

El Malba cumple 25 años y prepara un movimiento de fondo: volver a mirar su propia colección como si fuera un territorio en expansión. A partir del 1 de mayo de 2026, el museo presenta "Colección Malba-Costantini: Latinoamérica en expansión", una exposición que reunirá alrededor de 150 obras creadas entre 1900 y la década de 1970.

No es un simple cambio de sala. La muestra combina piezas del acervo del museo con obras de la colección particular de Eduardo F. Costantini, fundador de la institución, y las organiza en once núcleos. El objetivo es trazar un mapa del modernismo latinoamericano: vanguardias, arte de compromiso social, surrealismos, crisis de la razón en los períodos de entreguerras y constructivismos sudamericanos.

Una colección también piensa

Las colecciones suelen verse como depósitos prestigiosos: obras reunidas, catalogadas, conservadas. Pero una colección también es una hipótesis. Cada adquisición, cada ausencia y cada montaje proponen una forma de contar la historia del arte. En este caso, el Malba parece insistir en una idea: América Latina no fue una periferia que imitó tarde al modernismo europeo, sino un laboratorio que transformó esas influencias desde sus propios conflictos, lenguas, cuerpos y paisajes.

El museo adelanta que la exposición retomará el concepto de antropofagia de Oswald de Andrade. Esa clave es importante porque permite leer el arte latinoamericano no como copia, sino como digestión crítica. Tomar, mezclar, deformar y devolver algo distinto. En esa operación aparecen artistas y movimientos que pensaron la modernidad desde un continente desigual, mestizo, urbano, rural, político y experimental.

Más que aniversario

La curaduría estará a cargo de María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas. El recorrido incluirá visitas guiadas los miércoles y sábados a las 16, desde el 2 de mayo, y permanecerá activo como exposición de largo aliento hasta diciembre de 2028.

El dato de duración no es menor. Una muestra de colección extendida permite que el museo funcione como aula pública y archivo vivo. No depende de la ansiedad de la novedad semanal; invita a volver, comparar y entender cómo una obra conversa con otra.

Hoy la Colección Malba-Costantini supera las 2770 obras y se cuenta entre los conjuntos más representativos del arte moderno y contemporáneo latinoamericano. El aniversario, entonces, no mira solo hacia atrás. Sirve para preguntar qué historia del continente se puede contar desde Buenos Aires y qué imágenes todavía ayudan a discutir lo que significa ser moderno desde el sur.

El gesto también llega en un momento en que los museos revisan su papel público. Ya no alcanza con exhibir obras importantes; hace falta explicar por qué esas obras siguen actuando sobre el presente. Una colección latinoamericana puede hablar de formas, colores y escuelas, pero también de exilios, ciudades que crecieron demasiado rápido, utopías políticas, religiosidades populares, violencias, humor y deseo de futuro.

Por eso la nueva lectura del Malba no parece una operación nostálgica. Más bien intenta renovar el pacto entre museo y visitante: entrar a una sala para entender que la modernidad latinoamericana no fue una línea recta, sino una conversación llena de desvíos. En esos desvíos suele aparecer lo más vivo.

Fuente original: MALBA

Fuente: MALBA