En diciembre de 1975, un ingeniero de Kodak llamado Steve Sasson construyó la primera cámara digital de la historia en un laboratorio de Rochester, Nueva York. El aparato pesaba 3,6 kilogramos, tardaba 23 segundos en grabar una imagen de 10.000 píxeles en una cinta de cassette, y necesitaba un televisor para mostrar lo que había capturado. Cuando Sasson presentó el invento a los directivos de la empresa, la respuesta fue concisa: "No le digas esto a nadie."
Kodak tenía en ese momento el 90% del mercado de rollos fotográficos en Estados Unidos y el 85% del mercado de cámaras. La cámara digital era, en términos comerciales, una amenaza a su propio negocio. La archivaron.
El prototipo que nadie vio
La primera cámara digital del mundo se fabricó con partes de un tomacassettes Motorola, un convertidor analógico-digital de diseño propio y un sensor CCD de 10.000 píxeles (0,01 megapíxeles) fabricado por Fairchild Semiconductor. El proceso completo de captura y almacenamiento duraba 23 segundos por imagen. Para visualizar lo capturado había que conectar el aparato a un televisor.
Sasson solicitó la patente en 1977. Le fue concedida en 1978, bajo el número US4131919. Durante años, ese documento existió en los archivos de Kodak sin que ningún producto derivara de él.
Cuando Sasson mostró el prototipo en el interior de la empresa, el problema no fue tecnológico: fue estratégico. Un gerente de la división de películas resumió la posición institucional de la siguiente manera: "Está bien, es lindo, pero no le digas a nadie sobre esto." La tecnología fue clasificada como confidencial.
El negocio que protegían
En 1996, Kodak alcanzó su momento de mayor poder. Tenía 145.000 empleados en todo el mundo, 15.900 millones de dólares en ingresos anuales y dominaba tanto el mercado de películas fotográficas como el de equipos de revelado. La fotografía analógica era un negocio que se sostenía sobre consumibles: el rollo de 36 exposiciones que la gente compraba, usaba y llevaba a revelar.
Una cámara que no necesitara rollos destruía ese modelo de una vez. No era irracional que los directivos de Kodak lo percibieran como un peligro. Lo que no pudieron anticipar fue la velocidad con que el peligro se materializaría desde afuera.
En 1995, Casio lanzó la QV-10, la primera cámara digital con pantalla LCD incorporada para uso masivo. El mercado respondió de inmediato. Kodak tenía sus propias cámaras digitales —había empezado a fabricarlas en los años 90, incluso en alianza con Nikon— pero nunca terminó de apostar por ellas. Seguía siendo, en el fondo, una empresa de película química.
La decisión que no se puede deshacer
El problema estructural de Kodak no fue que no viera venir lo digital. Sí lo vio: tenía la patente original, había construido el prototipo, sabía qué venía. El problema fue que construyó sus ingresos sobre un modelo de negocio que la fotografía digital hacía obsoleto, y no encontró la manera de migrar.
En la primera mitad de los 2000, las ventas de rollos fotográficos cayeron a una velocidad que ninguna proyección interna había anticipado. En 2004, Kodak anunció el despido de entre 12.000 y 15.000 empleados y el cierre de 13 plantas de manufactura. En 2006, abandonó la fabricación de cámaras analógicas para el mercado occidental.
En enero de 2012, Kodak se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos. La empresa que había inventado la fotografía a color, el rollo de 35mm como estándar y, en sentido estricto, la cámara digital, no sobrevivió a la era que ella misma había creado.
La patente que expiró a tiempo
La patente US4131919 de Steve Sasson y Robert Hills tenía una protección de 20 años desde la concesión. Fue otorgada en 1978 y expiró en 1998. A partir de ese año, cualquier fabricante pudo usar el principio técnico sin pagar regalías a Kodak.
En 1999, Nikon lanzó la D1, la primera réflex digital de gama profesional a un precio accesible. En 2000, Canon entró al mercado con la EOS D30. En 2003, Canon presentó la Digital Rebel 300D por menos de 1.000 dólares, la primera réflex digital masiva. El mercado se abrió exactamente cuando la patente que lo habría defendido dejó de tener vigencia.
Sasson recibió la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación de manos del presidente Barack Obama en 2009, treinta y cuatro años después de haber construido el prototipo en Rochester.
Lo que la historia no es
La historia de Kodak y la cámara digital no es una historia de ignorancia. Kodak sabía lo que había inventado. La usó internamente durante años: en 1991, colaboró con Nikon para producir la primera réflex digital de uso profesional, la Nikon F3/T + DCS-100, con un sensor de 1,3 megapíxeles que costaba 25.000 dólares.
El problema fue distinto: una empresa que vive de vender rollos no puede matar los rollos aunque sepa que los rollos van a morir. Ese es el mecanismo que Clayton Christensen describió en 1997 como "dilema del innovador": las mejores empresas fracasan precisamente porque hacen bien lo que siempre hicieron, y no pueden apostar contra sí mismas.
La cámara que Sasson construyó en 1975 pesaba 3,6 kilos y producía imágenes de 10.000 píxeles. La cámara del iPhone 14, lanzada en 2022, pesa 173 gramos y produce imágenes de 48 megapíxeles. La diferencia entre las dos es de 47 años y un cajón cerrado.
Imagen: Ilustración editorial original de Un Mundo Loco. Contraste entre fotografía analógica (1975) y digital (2012).
Fuente original: IEEE Spectrum
