Un Mundo Loco ●

Lucrecia Martel hizo cuatro películas en 25 años. Están en todas las listas del mejor cine del siglo.

Ilustración editorial cinematográfica con paisaje andino salteño inspirado en el universo visual de las películas de Lucrecia Martel
El norte argentino, el calor, la clase, el cuerpo: el territorio de Martel.Crédito: Ilustración editorial original de Un Mundo Loco
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En 2022, la revista Sight & Sound —publicada por el British Film Institute— realizó su encuesta decenal para elegir las mejores películas de todos los tiempos. Participaron 1.639 críticos, directores y académicos de cine de todo el mundo. "La ciénaga", de la directora salteña Lucrecia Martel, quedó en el puesto 212 del ranking global. En la lista paralela de mejores películas votadas por directores, "Zama" también apareció entre las más mencionadas.

Martel tiene cuatro películas en su carrera. Le llevó 17 años pasar de su primer largometraje a su cuarto. El tiempo entre producciones la convirtió, paradójicamente, en una de las figuras más influyentes del cine latinoamericano contemporáneo.

El norte y la clase

Lucrecia Martel nació el 14 de octubre de 1966 en Salta, capital de la provincia homónima del noroeste argentino. Estudió en el Centro de Experimentación y Realización Cinematográfica (CERC) de Buenos Aires y trabajó durante años en publicidad y producción antes de poder hacer su primer largometraje.

Todos sus filmes comparten un territorio geográfico y social: el norte de Argentina, con su calor, sus piscinas, su catolicismo popular, su estratificación de clases que nunca se nombra directamente pero que estructura todos los vínculos. La crítica estadounidense Amy Taubin escribió en Artforum que Martel es capaz de mostrar la opresión de clase de una manera que ningún director europeo o norteamericano podría reproducir: porque viene de adentro.

La ciénaga (2001)

Su ópera prima, "La ciénaga", fue seleccionada para el Festival de Berlín de 2001, donde fue la única película latinoamericana que compitió por el Oso de Oro. No ganó el premio principal, pero obtuvo el Alfred Bauer Prize —que reconoce películas que abren nuevas perspectivas—, y el crítico Roger Ebert la puntuó con 4 estrellas sobre 4.

La película transcurre en una casa de verano en Salta. Una familia de clase media alta se descompone alrededor de una piscina con agua verdosa. No hay trama en sentido convencional: hay relaciones, tensiones, una percepción permanente de que algo va a suceder. La cámara de Martel observa sin juzgar. El sonido —los insectos, las conversaciones fragmentadas, el televisor de fondo— es tan importante como las imágenes.

"La ciénaga" fue elegida en múltiples encuestas como la mejor película argentina de la historia.

La niña santa (2004) y La mujer sin cabeza (2008)

Tres años después llegó "La niña santa", en Competencia Oficial en Cannes 2004. La película explora la sexualidad adolescente, la religión y el deseo en un hotel de provincia durante un congreso médico. Nuevamente, la resolución no llega: la tensión se acumula y se disuelve sin catarsis.

"La mujer sin cabeza" (2008) fue también seleccionada para Cannes, Competencia Oficial. Una mujer de clase media alta atropella algo con su auto en una ruta solitaria. No sabe si fue un animal o una persona. La película explora la negación, la complicidad familiar y el privilegio como forma de borrar la realidad. La crítica internacional la comparó con Hitchcock y con Antonioni.

Zama y los 17 años de espera

El cuarto largometraje de Martel, "Zama", llegó en 2017, nueve años después de "La mujer sin cabeza". Es una adaptación de la novela homónima de Antonio Di Benedetto (1956), escritor mendocino que la propia Martel señala como una de las influencias centrales de su obra.

La novela y la película siguen a Don Diego de Zama, un funcionario colonial español estancado en el Paraguay del siglo XVIII, esperando indefinidamente una transferencia que nunca llega. El tiempo se dilata. El poder se ejerce sobre cuerpos que no tienen otra opción. La crítica vio en la película una alegoría sobre la colonialidad latinoamericana que, paradójicamente, transcurre antes de que existiera América Latina como concepto.

"Zama" ganó el Orizzonti Special Jury Prize en la Mostra de Venecia 2017 y fue seleccionada como representante de Argentina para los premios Oscar. Fue incluida en listas de las mejores películas de 2017 por publicaciones como The Guardian, IndieWire y Film Comment.

El método y el tiempo

Martel trabaja sobre guiones propios o adaptaciones que desarrolla durante años. Hace pruebas de sonido antes de las pruebas de cámara. En entrevistas ha explicado que concibe sus películas primero como paisajes sonoros: el lugar tiene una textura acústica antes de tener una imagen.

No rueda en estudios. Sus set son casas, hoteles, ríos, caminos de tierra. El casting incluye habitualmente actores no profesionales de las provincias donde filma. En "Zama", las mujeres indígenas que aparecen en escena son mujeres de la comunidad qom del Chaco argentino.

El resultado es un cine donde la textura social está en los detalles: en cómo una empleada doméstica sostiene la ropa de la patrona, en cómo un hombre blanco mira a una mujer que no puede retirarse, en la piscina turbia que la familia prefiere no limpiar.

El lugar que ocupa

En la encuesta de Sight & Sound de 2022, diez directores mencionaron películas de Martel entre sus favoritas personales. Pedro Almodóvar, Alfonso Cuarón y Olivier Assayas han señalado su trabajo como referencia directa. La académica y crítica B. Ruby Rich escribió que Martel es "la directora más importante del cine latinoamericano desde Glauber Rocha."

Tiene cuatro películas. En 25 años de carrera. Hay directores que hacen cuatro películas en cinco años. Martel hace una cada vez que tiene algo que no puede no decir.


Imagen: Ilustración editorial original de Un Mundo Loco, inspirada en el paisaje y la tonalidad visual del noroeste argentino en el cine de Lucrecia Martel.

Fuente original: BFI Sight & Sound — Greatest Films of All Time

Fuente: Sight & Sound / The Guardian / Berlinale / INCAA

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