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11 hombres almorzaron a 250 metros de altura en 1932. Solo uno fue identificado con certeza

Fotografía histórica de once trabajadores de la construcción almorzando sentados en una viga de acero a gran altura sobre Manhattan, 1932
Lunch atop a Skyscraper, 29 de septiembre de 1932. Construcción del RCA Building en el Rockefeller Center, Manhattan.Crédito: Charles C. Ebbets / Acme Newspictures / Wikimedia Commons · Fuente: Dominio público
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El 29 de septiembre de 1932, once trabajadores de la construcción almorzaron sentados en una viga de acero a 256 metros de altura, sobre Manhattan. La fotografía que los captura —con los pies colgando sobre el vacío, en sandwich y sin arnés visible— fue publicada en el New York Herald Tribune el 2 de octubre de ese año y distribuida globalmente por Acme Newspictures. En 2003, la New York Public Library la incluyó entre las fotografías más significativas del siglo XX.

Tiene casi cien años y sigue circulando como si fuera un descubrimiento reciente. Pero lo que rodea a la imagen —quién la tomó, quiénes son los once hombres y por qué fue tomada— es más complejo de lo que la postal sugiere.

Quién tomó la foto y por qué hay dudas

La fotografía se atribuye a Charles C. Ebbets, fotógrafo de Acme Newspictures. El crédito fue publicado así en la primera impresión del Herald Tribune y así fue registrado en los archivos de la Biblioteca Pública de Nueva York.

Sin embargo, al menos dos fotógrafos más —Thomas Kelley y William Leftwich, también empleados de Acme— estaban ese día en el edificio haciendo cobertura de la construcción. El autor definitivo de la imagen específica nunca fue establecido de forma legal. La familia de Ebbets mantiene la autoría. Algunos investigadores sostienen que fue Kelley.

El Rockefeller Center confirma que la sesión fue organizada por la misma empresa constructora como material de publicidad: la construcción del RCA Building necesitaba cobertura mediática para atraer arrendatarios en plena Gran Depresión. Los fotógrafos fueron contratados para el propósito. La imagen de los obreros comiendo tranquilamente no fue un golpe periodístico fortuito: fue un encargo.

Los once hombres: lo que se sabe

La identidad de los once hombres en la viga es, en su mayor parte, desconocida. A pesar de décadas de investigación periodística, documental y de archivo, solo uno fue identificado con razonable certeza pública antes de 2012.

Ese año, el documental Men at Lunch de Seán Ó Cualáin encontró evidencia para identificar a dos de los obreros como irlandeses: Sonny Glynn, de Shanaglish, en el condado de Galway, y Gusty Byrne, de Leitrim. La identificación fue posible gracias a testimonios de familiares y comparación fotográfica, no por registros de la empresa constructora, que no conservaba ese nivel de detalle en sus listas de personal.

Los otros nueve permanecen sin identificar de forma verificable.

La Gran Depresión y lo que no muestra la foto

La construcción del Rockefeller Center comenzó en 1930, en el peor momento económico de la historia de Estados Unidos desde la Guerra Civil. La quiebra de Wall Street había sido el 29 de octubre de 1929. En 1932, año en que se tomó la fotografía, la tasa de desempleo nacional era de aproximadamente el 23%.

Los trabajadores del Rockefeller Center ganaban entre 50 y 60 dólares semanales en los períodos de mayor actividad, en un mercado donde cientos de miles de personas no tenían ningún ingreso. El trabajo en altura, sin los equipos de seguridad que se establecerían décadas después, era aceptado sin negociación colectiva efectiva. La Occupational Safety and Health Administration de Estados Unidos no existiría hasta 1970.

La construcción del Rockefeller Center empleó, en su punto máximo, a 40.000 trabajadores. Los registros oficiales documentan al menos cinco muertes en obra durante el período principal de construcción (1931-1933). Las estimaciones de trabajadores con lesiones permanentes son considerablemente más altas.

Por qué la foto borra el riesgo

La imagen de Ebbets no es sobre el peligro: borra el peligro. Es sobre la calma, la costumbre, la indiferencia al vacío. Eso es exactamente lo que la hizo tan poderosa como material publicitario para el Rockefeller Center: no había miedo, había almuerzo.

La decisión de publicar la foto como noticia —y no simplemente como material promocional interno— respondió a ese doble uso. La imagen transmitía una narrativa sobre el trabajador americano que era exactamente lo que la empresa necesitaba proyectar: invencibilidad, normalidad, dominio del espacio urbano.

En el contexto de la Depresión, también funcionaba como afirmación de continuidad: la construcción sigue, hay empleo, el proyecto avanza.

Noventa años de circulación

Lunch atop a Skyscraper sigue siendo compartida con regularidad en redes sociales. Parte de su persistencia es técnica: la composición es precisa, la escala dramática, los detalles humanos están presentes. Pero también dice algo que no cambia: que las ciudades que habitamos fueron construidas por personas cuyos nombres no sabemos.

Los once hombres en la viga construyeron el Rockefeller Center. El edificio sigue en pie. Nueve de los once nunca tuvieron nombre en los archivos.

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Imagen: Lunch atop a Skyscraper (1932), atribuida a Charles C. Ebbets / Acme Newspictures. Dominio público, Wikimedia Commons.

Fuente original: New York Public Library Digital Collections

Fuente: New York Public Library / Rockefeller Center Archives / Documental Men at Lunch (2012)

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