El 3 de mayo, a las 3 de la madrugada en California, un cohete Falcon 9 de SpaceX despegó de Vandenberg con 120 satélites a bordo. Entre ellos, escondido en el grupo, viajaba algo que no había estado nunca en el espacio: un detector de neutrinos.
Se llama SNAPPY —Solar Neutrino Astro-Particle PhYsic, por sus siglas en inglés— y mide unos 30 centímetros de largo. Cabe en una mochila. Ahora orbita la Tierra a 500 kilómetros de altura.
Qué son los neutrinos y por qué nadie quería ponerlos en órbita
Los neutrinos son partículas subatómicas producidas por reacciones nucleares: en el núcleo del Sol, en explosiones de supernovas, en reactores nucleares, en el interior de la Tierra. En este momento, mientras leés esto, cien billones de neutrinos solares atraviesan cada centímetro cuadrado de tu cuerpo por segundo. Y no sentís nada. Porque los neutrinos casi no interactúan con la materia.
Esa es exactamente la razón por la que detectarlos es tan difícil. Los detectores existentes son gigantes enterrados bajo tierra o bajo el hielo. El IceCube, en la Antártida, usa un kilómetro cúbico de hielo para atrapar algunos neutrinos por día. Para capturar la señal, hay que eliminar todo el ruido cósmico que viene de arriba usando la Tierra como escudo.
Nadie había intentado hacerlo desde el espacio porque el problema es opuesto: en órbita, el ruido cósmico llega de todos lados.
Cómo funciona SNAPPY en tan poco espacio
El detector de SNAPPY está hecho de cristales de galio y tungsteno. El galio es sensible a ciertos tipos de neutrinos solares; el tungsteno captura la señal. El conjunto está integrado en un CubeSat 3U —el estándar de satélites pequeños— con electrónica desarrollada por el Centro Marshall de la NASA y el bus satelital provisto por Kongsberg NanoAvionics.
No va a detectar muchos neutrinos. Ese no es el objetivo. El objetivo es demostrar que la tecnología funciona en el espacio, que los cristales sobreviven las condiciones de órbita y que el sistema puede distinguir una señal real del ruido de fondo.
Si funciona, abre la puerta a algo mucho más ambicioso: poner un detector de neutrinos cerca del Sol, donde el flujo de partículas es mil veces mayor que en la Tierra. Desde ahí se podría observar directamente el núcleo de fusión solar —lo que los físicos de la misión describen como "poner un microscopio en el corazón del Sol".
Por qué importa
Los neutrinos son mensajeros directos de procesos que no se pueden observar de otra manera. La luz solar que llega a la Tierra viene de la superficie del Sol y tardó decenas de miles de años en abrirse paso desde el núcleo hasta escapar al espacio. Los neutrinos producidos en ese mismo núcleo llegaron a la Tierra en ocho minutos.
Detectar neutrinos solares en tiempo real, con alta resolución, permitiría ver qué está pasando exactamente en el núcleo del Sol ahora mismo, no en el pasado lejano. Esa información tiene implicaciones directas para entender cómo funcionan las estrellas y, por extensión, la física fundamental.
SNAPPY va a orbitar la Tierra durante aproximadamente dos años. Si los datos son útiles, la siguiente misión podría apuntar directamente al Sol.
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Fuente original: Un Mundo Loco
Fuentes consultadas: Space.com — SNAPPY neutrino detector · Satellite Evolution · ScienceDaily